Evidencia de impacto

Medimos, evaluamos y aprendemos de forma continua para transformar el territorio con datos verificables.

La evidencia es parte de nuestro trabajo.

Monitoreamos, evaluamos y aprendemos de manera continua. Esto nos permite fortalecer nuestras intervenciones, rendir cuentas a las comunidades, aliados y financiadores con quienes trabajamos, y comprender con precisión los cambios que ocurren en los territorios donde operamos.

Nuestra metodología de medición

Un sistema integrado para medir lo que hacemos y aprender de ello.

Monitoreo continuo

Levantamos información desde el campo con encuestas digitales, registros de avance y monitoreo de indicadores, para comprender avances e identificar alertas de forma oportuna.

Evaluación

Analizamos los resultados esperados frente a los cambios reales en participantes, organizaciones, mercados y territorio, para identificar brechas y generar recomendaciones prácticas.

Rendición de cuentas

Contrastamos los supuestos iniciales de cada intervención con la evidencia disponible, identificamos brechas de implementación y compartimos recomendaciones prácticas con nuestros equipos de proyecto, socios y actores clave, para que las decisiones se tomen con base en evidencia.

Aprendizaje

Interpretamos la evidencia de forma colaborativa, porque la toma de decisiones mejora cuando distintas perspectivas participan en el análisis, y usamos los datos como herramienta de diálogo y corresponsabilidad.

Dimensiones de nuestro impacto

Medimos la transformación de manera integral: el bienestar de los hogares, la solidez de las organizaciones productivas y las condiciones del territorio que sostiene sus medios de vida. Más allá del ingreso, evaluamos si las familias avanzan hacia una vida digna, si las organizaciones fortalecen sus capacidades económicas y sociales, y si los paisajes ganan resiliencia y gobernanza. Así conocemos qué cambia, para quién, y qué hace que ese cambio perdure.

Dimensiones centrales de nuestra medición

 HOGARES Y BIENESTAR 

  • Medimos el ingreso real de las familias y su avance hacia una vida digna.
  • Damos seguimiento a cambios más amplios en equidad de género y acción climática.
  • Observamos si esos avances se sostienen en el tiempo y reducen el riesgo de que los hogares vuelvan a la pobreza.

ORGANIZACIONES PRODUCTIVAS Y EMPRESAS RURALES

  • Evaluamos su desempeño económico y capacidad de generar resultados sostenidos.
  • Medimos la fortaleza de su gobernanza, rendición de cuentas y presencia de mujeres en el liderazgo.
  • Revisamos su planeación empresarial, alianzas estratégicas y gestión ambiental.

TERRITORIO Y PAISAJE

  • Medimos cambios ambientales, productivos y sociales a escala de paisaje, más allá de la parcela.
  • Damos seguimiento a la salud de los ecosistemas, la resiliencia climática y la gobernanza territorial.

Usamos esta evidencia para conocer avances, evaluar resultados y adaptar nuestras estrategias a lo largo de cada proyecto.

Desde el diseño de cada proyecto definimos qué indicadores, fuentes y momentos de medición usaremos. A partir de ahí, recolectamos, validamos, analizamos y visualizamos la información para entender los cambios en hogares, organizaciones productivas y paisajes, y devolvemos esos hallazgos a los actores involucrados para ajustar estrategias y herramientas sobre la marcha. Así, medir se convierte en un ciclo continuo de evidencia, aprendizaje y mejora.

Principios y procesos de nuestra medición

DISEÑO Y SEGUIMIENTO  

  • Definimos indicadores, fuentes y métodos desde el diseño de cada proyecto.
  • Comparamos el punto de partida con los avances mediante líneas base y evaluaciones periódicas.
DATOS CONFIABLES Y TRAZABLES
 
  • Recolectamos información en campo con encuestas digitales y registros productivos.
  • Damos seguimiento a cada participante, hogar y organización con códigos únicos.
  • Combinamos métodos cuantitativos y cualitativos bajo controles de calidad y protección de datos.

ANÁLISIS MULTIESCALAR

  • Analizamos los resultados por sexo, edad, ubicación y cadena productiva.
  • Conectamos la información de hogares y organizaciones con indicadores territoriales.
  • Visualizamos los avances en tableros y visores geográficos por proyecto y territorio.

APRENDIZAJE Y MEJORA CONTINUA 

  • Compartimos los hallazgos con equipos, aliados y comunidades en formatos accesibles.
  • Documentamos lecciones aprendidas y las convertimos en ajustes concretos.
  • Usamos la evidencia para adaptar estrategias y orientar el escalamiento de nuestro trabajo.

Hacia 2030 seguimos comprometidos con fortalecer medios de vida dignos, resilientes y sostenibles. Buscamos que más familias productoras alcancen un ingreso digno, fortalezcan sus activos productivos y mejoren su seguridad alimentaria, sentando bases más sólidas para enfrentar un clima cambiante. Impulsamos también el acceso a financiamiento y una mayor participación de mujeres, jóvenes y población indígena en nuestras cadenas de valor, al tiempo que trabajamos por paisajes con mejor cobertura y manejo sostenible. Estas metas guían cada proyecto que impulsamos en el territorio.

120,000

familias avanzarán hacia el ingreso digno.

50 MDD

incremento de activos productivos.

60,000

familias productoras con mejor aprovisionamiento.

35%

mujeres, jóvenes y población indígena participantes

25,000

individuos con acceso a financiamiento.

50,000

hectáreas con mejor cobertura, conectividad o manejo sostenible

Presencia y resultados

Participantes

23,256

hogares directos acompañados
desde 2020

103,180

hogares indirectos

Territorio

957

localidades

29,340

hectáreas sostenibles

Cadenas de valor

5

Cadenas 
activas

6

Proyectos

Evidencia territorial

Puebla Sierra

Superficie: 45,195 ha 

Cadenas de valor: Café, cacao y abejas

El paisaje Puebla Sierra se ubica en la región nororiental del estado de Puebla, delimitado por los ríos Zempoala y Apulco. 

Su gradiente altitudinal, de 300 a 1,600 metros, genera zonas ecológicas contrastantes y condiciones favorables para sistemas agroforestales, especialmente café bajo sombra. 

Es un territorio de fuerte arraigo comunitario, donde la producción de pequeña escala convive con la conservación de suelos, agua y biodiversidad.

Veracruz Sierra

Superficie: 115,123 ha 

Cadenas de valor: Café, cacao y abejas

Ubicado en la Sierra Norte de Oaxaca, este paisaje combina clima templado-húmedo, relieve montañoso y sistemas agroforestales comunitarios.

La producción de café bajo sombra se integra con prácticas de conservación y con formas de organización local que sostienen la gestión del territorio.

Su importancia radica en la protección de corredores forestales, la biodiversidad y la conectividad hídrica.

Oaxaca Sierra

Superficie: 412,118 ha 

Cadenas de valor: Café, cacao y abejas

Ubicado en la Sierra Norte de Oaxaca, este paisaje combina clima templado-húmedo, relieve montañoso y sistemas agroforestales comunitarios.

La producción de café bajo sombra se integra con prácticas de conservación y con formas de organización local que sostienen la gestión del territorio.

Su importancia radica en la protección de corredores forestales, la biodiversidad y la conectividad hídrica.

Chiapas Sierra, La Frailesca

Superficie: 242,811 ha 

Cadenas de valor: Café, cacao y abejas

Este paisaje se extiende por la región montañosa de la Sierra Frailesca, donde las altitudes superiores a 600 metros y los límites de microcuencas configuran una unidad territorial de alta aptitud cafetalera.

La producción agroforestal bajo sombra puede fortalecer la restauración de corredores, la conservación de suelos y la conectividad ecológica.

Es un territorio clave para vincular productividad rural y resiliencia ambiental.

Chiapas Sierra, Mariscal

Superficie: 363,000 ha 

Cadenas de valor: Café, cacao y abejas

Situado en la Sierra Mariscal, este paisaje se estructura a partir de zonas montañosas, altitudes superiores a 600 metros y cuencas hidrográficas que ordenan el territorio.

Su mosaico biofísico favorece la cafeticultura agroecológica y el manejo integral de agua, suelo y biodiversidad.

Su potencial está en consolidar sistemas productivos sostenibles y fortalecer procesos de restauración en zonas de montaña.

Oaxaca Valles Centrales, Barranca

Superficie: 147,740 ha

 Cadenas de valor: Agave-mezcal

Barranca es un paisaje semiárido del Valle Central de Oaxaca, asociado a la subcuenca del río Sola de Vega.

Sus condiciones de altitud, pendiente y suelo son favorables para el cultivo de agave mezcalero.

El territorio ofrece oportunidades para impulsar producción sostenible, restauración de suelos, manejo eficiente del agua y fortalecimiento de economías bioculturales vinculadas al mezcal.

Oaxaca Valles Centrales, Albarradas

Superficie: 125,947 ha 

Cadenas de valor: Agave-mezcal

Albarradas se ubica en una región semiárida de los Valles Centrales de Oaxaca y forma parte de una unidad hidrográfica vinculada a la subcuenca del río Sola de Vega.

Su vocación productiva se concentra en el cultivo de agave para mezcal, con un fuerte componente de conocimiento tradicional y organización comunitaria.

Es un paisaje donde la producción, la identidad cultural y los mercados locales pueden fortalecerse de manera conjunta.

Oaxaca Costa

Superficie: 491,938 ha 

Cadenas de valor: Ganadería

Oaxaca Costa se localiza en la franja del Pacífico oaxaqueño, entre la planicie costera y las estribaciones montañosas, con límites naturales asociados al estado de Guerrero y al río Colotepec.

Su extensión y diversidad territorial ofrecen condiciones para fortalecer la ganadería sostenible, recuperar pastizales y promover sistemas silvopastoriles.

Es un paisaje con alto potencial para vincular producción pecuaria, restauración y manejo responsable de recursos naturales.

Istmo

Superficie: 433,858 ha

 Cadenas de valor: Ganadería

El paisaje Istmo se ubica en una zona de transición ecológica y cultural entre Oaxaca y el Golfo de Tehuantepec.

Está formado por tierras bajas delimitadas por las sierras de Oaxaca y Chiapas, con el río Los Perros al sur y el río Coatzacoalcos al norte.

Su dinamismo territorial lo convierte en un espacio estratégico para fortalecer sistemas ganaderos sostenibles, restaurar áreas degradadas y mejorar la resiliencia productiva.

Chiapas Costa

Superficie: 229,974 ha

Cadenas de valor: Ganadería

Chiapas Costa se localiza en la planicie costera del estado de Chiapas, delimitada por la cota altitudinal de 400 metros y los ríos Lagartero y San Nicolás.

Integra llanuras costeras y zonas de lomeríos hacia la sierra, donde la ganadería familiar es una actividad productiva predominante.

El paisaje ofrece oportunidades para mejorar la productividad pecuaria, conservar recursos naturales y reducir impactos ambientales mediante prácticas sostenibles.

Península de Yucatán

Superficie: 4,800,000 ha 

Cadenas de valor: Milpa, abejas y traspatio

La Península de Yucatán es el paisaje de mayor extensión territorial y comprende zonas de Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

Su delimitación responde a la alta dispersión geográfica y a la riqueza biocultural de comunidades mayas rurales.

Integra sistemas tradicionales de milpa, apicultura, aves, cerdos y huertos familiares, vinculados a la seguridad alimentaria, la conservación de semillas nativas, el manejo colectivo de recursos y la diversificación de medios de vida.

Historias de impacto