Gallinas felices detonando esperanza

Quien no haya tomado café de olla con pan de yema, bajo un árbol Huaje y en medio de una plática con personas generosas y de carácter simpático, no conoce Oaxaca y, menos aún, conoce el cultivo de la esperanza y sus frutos.

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Quien no haya tomado café de olla con pan de yema, bajo un árbol de huaje y en medio de una plática con personas generosas y de carácter simpático, no conoce Oaxaca y, menos aún, conoce el cultivo de la esperanza y sus frutos.

En esta ocasión nos referimos a un grupo de productores que son familia y manejan cuatro granjas de aves (Chayito, La Esperanza, La Soledad, La Fortuna) con un total de 976 gallinas de postura de huevo libre de jaula y estrés. A pesar de que el proyecto Hatching Hope México (HHMX) cerró en julio de 2022, algunas familias nos contactaron para organizar el Pase en Cadena que les corresponde, y aprovechamos para reunirnos, conocer y compartir sus historias, ahora ya en su papel de actores del ecosistema productivo y económico: como socios.

El gusto de seguir trabajando

Aunque el proyecto HHMX cerró, Salomón cuenta:

“Seguimos en lo que estamos, en lo que iniciamos, y efectivamente, como ya dijeron ellos, nos estamos apoyando aquí.”

Que sean parientes ha consolidado el funcionamiento de las granjas. La Tía Chayo (Rosario) lo ejemplifica:

“Yo inicié como invitada; bueno, más bien ellos iniciaron primero en el proyecto, me invitaron. Por situaciones de problemas en las gallinas yo me acerqué a Ángel y él me acercó al técnico, y así fue que aprendí el manejo de las gallinas, porque yo siempre he tenido gallinas, pero las manejaba diferente. Una vez tuve 300, pues se murieron muchas; no sabía el manejo ni las vacunas, y a través de este proyecto aprendí el manejo.”

La señora Pilar refuerza el testimonio de la tía:

“La tía Chayo tiene a sus hijas, a sus yernos, a todos involucrados en las granjas; y mi mamá, a sus hijos, a sus nietos, y ya se hace una cosa grandísima con esto de las granjas. Nuestras familias incluyen a muchísima más gente.”

En Heifer México no hemos logrado dibujar claramente las redes que se van tejiendo a partir de los proyectos, pero con lo que nos cuentan podemos avanzar en este tema pendiente. Sin duda, la eficacia de esta expansión “natural” de las capacidades avícolas se refleja en la bajísima mortalidad en el manejo de las aves, que es apenas del 1%. Ángel lo explica así:

“No hemos tenido mucha mortandad porque aprendimos y encontramos un proveedor confiable. Al principio, en plena producción, ya se empezaban a morir; gracias al técnico que nos proporcionó el proyecto, pues él nos venía a visitar y nos explicaba que esto trae ya problemas desde el nacimiento —no se le puso la vacuna de Newcastle, por ejemplo— y así.”

La comunidad de trabajo: no competir

Ante la pregunta de cómo logran mantenerse y hasta crecer, Salomón explica:

“Somos un grupo en el cual estamos colaborando de manera, se puede decir, natural. Porque si trabajáramos de manera aislada, cada quien con lo suyo, seríamos competencia. Cuando Heifer nos unió, nos motivó, y entramos más; entonces vinimos a entender muchas cosas: apoyarnos es lo mejor.”

La señora Pilar complementa y abunda en su modelo de trabajo:

“Cada uno tiene su característica. Por ejemplo, mi mamá, que es la que vive enfrente, a ella solo le llegan los clientes; ella no hace ningún reparto, ella solita, solita llegan, pasan, le piden sus huevos y ella no tiene que salir a ningún lado. Él (señala al compañero) es el que más produce, surte por mayoreo; él ya no vende por conos sino que junta sus cajas y hace entregas por cajas, y la tía también.”

La Tía Chayo añade su manera de comercializar, que ilustra la configuración y complejidad de los mercados locales:

“Yo tengo mis clientes también, como por ejemplo en el mercado de abastos —mis hijas trabajan ahí— y me piden: tráeme un cono, tráeme dos, ahorita me encargaron veinte para el sábado. Aparte, aquí en la casa tengo clientes; en las tienditas ya me van pidiendo, o vienen a la casa a pedir uno o dos conos.”

Ángel completa el panorama:

“Yo entrego a las cremerías, a los que ya tienen sus negocios en los mercados; entrego y ellos los venden ahí en la semana. Al que le dejo por caja es un cliente que ya tiene una cadena de varias cremerías.”

Y así entendemos que este modelo es de cooperación y no de competencia, como remata la Tía Chayo:

“Es cierto que nosotros nos apoyamos en la comercialización. Si a mí me hace falta, yo le pido; si a él le hace falta, él me pide, y así nos la llevamos, porque gracias a Dios hay mucha demanda de huevo. A los clientes les decimos: espérate a mañana. Hasta se apuntan para irlos sacando, porque ahora queremos más gallinas, pero nos hace falta espacio; y ya nos gustó.”

Resiliencia

(Un cono es un contenedor de huevos de 30 piezas.)

El huevo se vende por pieza a un precio de $3.30 pesos (0.20 USD), o a veces más, dependiendo del cliente. Durante el cierre del mercado de huevo por el tema de la gripe aviar en Estados Unidos, este modelo mostró su fortaleza. Según Ángel:

A principio de año, cuando el problema de la gripe aviar, el producto escaseo, o sea, no había huevo blanco y llegó hasta en 100 pesos. Eso nos ayudó bastante para posicionarnos. Muchos clientes que van a la tienda y compran huevo comercial cuando no había, pues estábamos a la par en cuanto a precio, pero al probar ellos el producto, ven la diferencia, pues ya se quedaron con nosotros. Eso nos ayudó.

Ante la consolidación de la demanda de huevo, la Sra. Pilar nos explica cómo van sosteniendo la oferta de huevo: sabemos nuestra producción diaria y a la semana, pero sí, de repente en la demanda de que a mí me piden más y a ella no le pidieron, entonces me habla y me ofrece huevo. Precisamente hoy necesito completar un pedido o yo le digo a ella “fíjate que esta semana no tengo”. A veces ella me los vende a un precio, así de socios, porque ya lo vende a otro precio a su cliente y a mí me da un precio, porque tú lo tienes que transportar y pues ayudarlo a tu gasolina, a veces nos prestamos. Entonces es lo bonito que nos ayudamos. Entre nosotros mismos no nos hacemos competencia, al contrario.

*Un cono es un contenedor de huevos de 30 piezas.

Construcción de ecosistemas inclusivos

Otra característica importante de esta experiencia es el encadenamiento hacia un emprendimiento que aprovecha saberes heredados. Ángel cuenta que en Oaxaca el pan de yema es muy tradicional, sobre todo en Día de Muertos:

“Aquí se hace el pan de muerto, que es con pan de yema, y le ponen una mascarita y todo eso. Además, mi papá era panadero, y lo hacemos con su receta original, que yo le pasé a mi hermano.”

La panadería es un ejemplo de un micro-ecosistema de mercado que hace más eficiente la producción de huevo, porque disminuye la merma y aumenta la calidad del producto al usar materia prima de alta calidad. Ángel explica:

“Hacemos ese tipo de pan dándole un sabor característico y diferente, porque le ponemos este huevo que no es comercial, es fresco, es lo que nosotros producimos. Es otra actividad que estamos haciendo, pensando que sea otra parte del mismo proyecto de nuestra granja.”

Este emprendimiento encadenado a la producción de huevo es, al mismo tiempo, la creación de otro actor de mercado: la panadería ya la tiene su hermano, que también hace pan dulce y ya es como un cliente más.

“Empezamos por vender el excedente de huevo que no se nos vendía, y ahora me compra a la semana también. Me dice: ‘¿sabes qué? Tráeme cinco conos, diez conos.'”

Una de las ventajas es que siempre en el día salen algunos huevos fracturados, o de repente unas gallinas tienen una deficiencia de calcio y salen huevos muy blancos —esos no se venden normalmente, se consumen en casa. También suele pasar que, por mal manejo en las cubetas para recoger los huevos, se quiebran cinco, seis o más; esos se van juntando y se mandan a la panadería, para no perderlos. No es mal negocio, porque en Oaxaca son muy fiesteros, y en un bautizo, una boda o un velorio llegan a pedir entre 200 y 500 piezas de pan y hasta una caja de huevo.

Ondas expansivas: inspiración para emprender

Ángel cuenta que un grupo de amigos, al ver cómo funcionaba el grupo, se acercó a pedir ayuda: Felipe empezó con 100 gallinas y no le fue bien; ahora tiene alrededor de 700 y ya tiene su granjita. Luego su cuñado dijo “yo también quiero” y puso su granja por la entrada de Etla; después salió otra de sus hermanas con lo mismo. Así, como ellos con su propia familia, ya son cinco familias entre cuñados y hermanos que hicieron granja a partir de este apoyo.

Salomón añade que las redes también han servido para que los conozcan más las personas, incluso sus propios familiares:

“A mí me sucedió, porque yo no voy muy seguido a mi pueblo, pero cuando tuve la oportunidad de ir, platiqué con uno de mis tíos y me dice: ‘oye, ¿cómo te está yendo con las gallinas? ¿Tú crees que yo pueda tener aquí?’ Le dije que si él tenía una cantidad, tal vez podían traer el alimento. Todo quedó en comentarios, mera plática, pero si se pudiera replicar en otros lugares donde no ha habido granjas, el producto también sería aceptado.”

Logros alcanzados

Ángel comparte:

“Yo sí puedo decir que, gracias a la venta de huevos, me ha ayudado en gastos para la educación: hay que llevar a los niños a la escuela, pagar el taxi o el mototaxi, y agarro de ahí de los huevos. Normalmente vendemos al día, apartamos los gastos que se generan, y ahí va quedando algo; de ahí hemos reinvertido, pero también nos ha quedado para gastos en la casa. No hemos enganchado una pantalla ni nada así, pero sí para gastos diarios: si llega el del agua, pues agarro de los huevos y pago ahí 200 o 300 pesos.”

La Tía Chayo interviene:

“Con la venta de huevo yo creo que mejora todo; lo que ibas a gastar en alimentos lo agarras de las aves. Te quieres dar un gustito por ahí.”

Ángel pone un ejemplo:

“Los fines de semana vamos a entregar huevos, y si nos fue bien toda la semana, vamos a comer a un restaurantito.”

La señora Pilar concluye:

“Definitivamente ayuda en la economía de la familia, y te apoyas en todos tus gastos: si no tienes para el doctor, agarras de ahí; para la comida, el agua, los materiales de la escuela, el pasaje. Ahí te mantienes de los huevos. Por eso es un muy buen negocio.”

Metas a futuro

Al preguntarles sobre sus próximos pasos, Ángel comparte:

“Mi hermano nos ha ofrecido un terreno grande para tener una granja ya como grupo, pero necesitamos capital para invertir en las instalaciones, una bodega y una incubadora; no solo sería para nosotros, podríamos ser proveedores. Además, en el plan de negocios pusimos que también queríamos hacer nuestro propio alimento, porque ahí se va el recurso.”

La señora Pilar interviene: “Sí, ese era nuestro sueño.”

Consultado sobre si el plan de negocios les ha sido útil, Ángel responde:

“Yo creo que sí es útil, si ustedes también dan acompañamiento para encontrar el financiamiento, porque esa fue la idea que nos dijeron cuando lo hicimos: hacerlo, y después el mismo Heifer nos ayuda a buscar el financiamiento.”

Salomón añade:

“Ahorita todavía no, porque hemos accedido a algunos créditos, pero no hemos podido como grupo; en eso andamos todavía. Las granjas se han mantenido gracias a reinvertir; todavía no llegamos a disfrutar en grandes términos las ganancias.”

La gallinaza (el estiércol de las aves) también se explora como una fuente de ingreso extra. Ángel cuenta:

“La gallinaza se vende a un precio razonable, porque quienes la compran vienen de la Sierra, cultivan maíz y es frío ahí; este abono es excelente para esos climas. Yo la vendo a 50 pesos el bulto, y ellos se ven beneficiados: ayer se llevaron una camioneta de tres toneladas. Se ahorran en fertilizante químico.”

También la usan ellos mismos: tienen un terreno donde siembran flor de muerto y la borla, tradicionales de la zona, a base de gallinaza. La Tía Chayo añade que algunas personas ya recomiendan el abono de la gallinaza: conoce a señores de Ocotlán que vienen a la granja a comprarlo para mezclarlo con el bagazo de maguey y hacer abono.

Seguir compartiendo

El grupo también ha compartido su experiencia en pláticas en la Universidad Comunal de San Antonio Huitepec, sobre todo a través de Ángel. Esto abre la puerta a que Heifer explore alianzas con instituciones educativas para certificar habilidades que los promotores comunitarios ya tienen pero que no cuentan con documento que las avale.

Ángel responde:

“Sí me parece bien; yo creo que cualquier apoyo que se pueda brindar al grupo, nosotros estamos. Nos gusta la actividad que estamos realizando, trabajar con aves; sería muy bueno para el grupo y para seguir creciendo, como grupo y como persona también.”

Al cierre de la visita, el grupo agradece:

“Gracias por la visita, y pues ahora vamos a ver las granjas.”

PANADERIA SAN ANTONIO

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GRANJA LA ESPERANZA

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De igual forma explicó que en México existen más de 70 mil cafeterías, por lo que, si cada una se vinculara directamente con un pequeño productor, esto conduciría a sacar de la pobreza a 70 mil familias cafetaleras. Este modelo de desarrollo se denomina “Trabajando Juntos”, busca que los actores locales de la cadena de café trabajen de manera articulada, evitando la presencia de intermediarios y transparentando los procesos de adquirió y venta de café. El abastecimiento y consumo responsable de café es una de las vías más eficientes para reducir la pobreza en este sector productivo, es un tema de todos, donde el consumidor juega un rol muy importante.

Barras de Café de especialidad como ´Caalua´, ofrecen productos de productoras y productores oaxaqueños en pequeño, a quienes se les llega a pagar hasta un 100% adicional del precio que recibirían si lo hubieran vendido a un intermediario. En el caso de doña Lucy, recibió un precio promedio de 72 pesos/kg de café pergamino, esto representa el doble del valor recibido en promedio por un productor mexicano en este mes (35.65 pesos/kg café pergamino) y un 50% adicional del valor promedio recibido por las productoras cafetaleras en la comunidad San Juan Lachao Nuevo, Oaxaca (49 pesos/kg café pergamino).

Los cafés de especialidad diversifican los ingresos; con la asistencia técnica de Heifer hacia las y los productores mejoran sus prácticas de manejo y postcosecha obteniendo un mejor puntaje en taza, en el caso de doña ´Lucy´ obtuvo un puntaje de 85 de acuerdo a las normas del SCA.

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