Trabajamos con comunidades para aliviar el hambre y la pobreza cuidando de la tierra.
Formamos parte de una organización global que combate el hambre y la pobreza desde 1944. En México, trabajamos desde 1977 junto a familias productoras y comunidades rurales del sur-sureste del país.
Somos un socio estratégico para transformar sistemas alimentarios desde el territorio, fortaleciendo a las familias con mercados justos, financiamiento, innovación, agricultura regenerativa y restauración de paisajes, a través de modelos escalables, medibles y liderados localmente.
El trabajo agrícola es la principal fuente de sustento para millones de familias rurales. Fortalecemos su producción, impulsamos emprendimientos colectivos y conectamos cadenas de valor para generar ingresos confiables y sostenidos.
Casi la mitad de la población mundial depende de la agricultura para alimentar a su familia. Colaboramos con productoras y productores para que ejerzan su soberanía alimentaria, produzcan sus propios alimentos y construyan sistemas resilientes que generen ingresos y cuiden el planeta.
La inclusión de mujeres y jóvenes fortalece la resiliencia de los hogares rurales y el desarrollo sostenible. Impulsamos su liderazgo, emprendimiento y toma de decisiones dentro de la agricultura y los sistemas alimentarios.
Los pequeños productores son esenciales para enfrentar el reto climático: producir más alimentos saludables con menor impacto ecológico. Impulsamos prácticas regenerativas que fortalecen su resiliencia y cuidan los ecosistemas.
El trabajo agrícola es la principal fuente de sustento para millones de familias rurales. Fortalecemos su producción, impulsamos emprendimientos colectivos y conectamos cadenas de valor para generar ingresos confiables y sostenidos.
Casi la mitad de la población mundial depende de la agricultura para alimentar a su familia. Colaboramos con productoras y productores para que ejerzan su soberanía alimentaria, produzcan sus propios alimentos y construyan sistemas resilientes que generen ingresos y cuiden el planeta.
La inclusión de mujeres y jóvenes fortalece la resiliencia de los hogares rurales y el desarrollo sostenible. Impulsamos su liderazgo, emprendimiento y toma de decisiones dentro de la agricultura y los sistemas alimentarios.
Los pequeños productores son esenciales para enfrentar el reto climático: producir más alimentos saludables con menor impacto ecológico. Impulsamos prácticas regenerativas que fortalecen su resiliencia y cuidan los ecosistemas.
Una práctica de reciprocidad comunitaria donde las familias fortalecen capacidades productivas y comparten recursos o conocimientos para que más personas avancen.
Definimos junto con la comunidad el recurso, la capacitación y los compromisos.
La familia o grupo desarrolla capacidades técnicas, productivas y organizativas.
Cuando está en condiciones, comparte el recurso o el conocimiento con otra familia o grupo.
La nueva familia se incorpora al ciclo, y crecen las capacidades y la confianza del territorio.
Lideramos un modelo de desarrollo construido desde las comunidades. Facilitamos colectivos organizados localmente que evolucionan hacia cooperativas y organizaciones de productores.
Brindamos formación técnica y empresarial para que las y los productores desarrollen agronegocios viables y fortalezcan su gestión financiera.
Trabajamos con aliados a distintos niveles, desde organizaciones de base hasta gobiernos e investigadores, para conectar a familias productoras con oportunidades reales.
Actuamos como facilitadores para abrir nuevas vías de acceso a mercados formales, conectando a productores, procesadores y compradores.
Transformamos sistemas alimentarios a escala territorial, articulando productividad, conservación y resiliencia climática bajo una lógica de gobernanza multiactor.
Nuestras alianzas se basan en un compromiso compartido con soluciones inclusivas y responsables. Sumamos organizaciones de productores, empresas, gobiernos e investigadores para ampliar nuestro impacto en los territorios.
Comunidades
Productoras/es