El proyecto de Ganadería Regenerativa de Heifer México se convierte en un modelo de soberanía técnica y económica, con el objetivo de desarrollar acciones importantes para trazar el camino de la transición de la ganadería tradicional a la ganadería regenerativa, dotando al campo de un rigor científico que lo posicione hacia un sistema de bajas emisiones.
Uno de los pasos iniciales en esta ruta es el acercamiento con el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE). A través de un encuentro en la Ciudad de México con su enlace en el país, Claudia Sepúlveda, y con la participación de Marlen Rubio (Directora de Programas) y Velia Sánchez (Oficial de Ganadería), se han establecido los primeros diálogos para que México pueda retomar las experiencias y documentación técnica que el CATIE ha consolidado en sistemas silvopastoriles y ganadería sostenible en países como Guatemala, Costa Rica y Honduras.
Desde el lado académico, la colaboración con la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) ya está dando frutos en el territorio. Coordinado por Itzel Matus, se desarrolló el Aforo Ganadero en un rancho de Río Grande, logrando datos precisos sobre la biomasa disponible para el consumo animal. Esta medición técnica es clave ya que dicta la división estratégica de los potreros para demostrar, mediante el pesaje de los animales, la mejora en su condición corporal, la productividad forrajera y la calidad del suelo, incidiendo directamente en la recuperación del mismo.
Además, bajo esta misma alianza universitaria, se implementó una capacitación sobre alimentación en rumiantes enfocada en la disminución de metano a través de dietas mejoradas acompañado de un diagnóstico zoosanitario de la unidad de producción. El objetivo, es estructurar un plan sanitario integral que incluya desde implementar un manejo antiparasitario estratégico que disminuya el uso de ivermectinas, hasta iniciar el camino hacia un hato libre de brucelosis y tuberculosis, enfermedades bacterianas de alta importancia zoonótica, siendo estas acciones necesarias para el fortalecimiento de la salud del ganado desde enfoques distintos.
La visión del proyecto entiende que la sostenibilidad requiere inversión y datos precisos en campo. Por ello, el acompañamiento del Centro Mario Molina y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) es determinante para posicionar a Oaxaca en el mapa del financiamiento climático.
Como parte de esta estrategia, en la última semana de abril se realizó el levantamiento de información de la Consultoría de Carbono para el proyecto de ganadería. Este proceso incluyó la toma de muestras de suelo y la medición de vegetación en las localidades de Río Grande, Bajos de Chila, San José Manialtepec, Santos Reyes Nopala y San Gabriel Mixtepec, pertenecientes a municipios de la región de la Costa de Oaxaca, contando con una participación de los productores para transformar la captura de carbono en una métrica verificable.
Este proceso de transformación, donde el liderazgo de mujeres como Esperanza Belén, Domitila y María Luz está reconfigurando la gobernanza ganadera, se escucha con fuerza en el territorio. Para productores como Silvano Ramírez, este respaldo institucional representa en sus propias palabras “una luz al final del túnel”. Juntos, academia, organizaciones y comunidades están demostrando que el futuro de la ganadería en Oaxaca no depende únicamente de la voluntad y que apunta a un sistema técnico capaz de restaurar la tierra mientras fortalece la autonomía de quienes la trabajan.