Mujeres Rurales Mexicanas

Juana Vicente Luis es originaria de la comunidad de Santo Domingo Albarradas, Oaxaca, ella inició en el 2019 como participante productora en el proyecto Replicando Oportunidades, donde se capacitó e incrementó sus habilidades y así logró grandes resultados.

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El Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural indica que las mujeres rurales representan más de un tercio de la población mundial y el 43% de la mano de obra agrícola; realizan tareas intensas, trabajan muchas horas de manera informal, mal remuneradas y con escasa protección social. Bajo este contexto, Heifer trabaja de la mano de mujeres campesinas para fortalecer sus oportunidades, potencializar sus habilidades y desarrollar sistemas que generen ingresos liderados por mujeres.

Juana Vicente Luis es originaria de la comunidad de Santo Domingo Albarradas, Oaxaca. Inició en 2019 como participante productora en el proyecto Replicando Oportunidades, donde se capacitó e incrementó sus habilidades, logrando grandes resultados. Ante la pandemia, cuando su comunidad cerró y el acceso del equipo de Heifer era limitado, sus conocimientos y compromiso permitieron continuar la operación y que las familias siguieran con sus sistemas productivos; mujeres y hombres de la comunidad se acercaban a ella para pedirle consejo. Al iniciar el proyecto Hijuelo fue tomada en cuenta para formar parte del equipo líder de la comunidad como facilitadora, convirtiéndose en un elemento clave para mejorar los medios de vida de su comunidad y comunidades vecinas.

Tengo tres hijas y soy madre soltera, todos estos años me ha costado mucho sacarlos adelante, no hay tantas opciones para generar ingresos, antes ganaba alrededor de 150 pesos al día, pero ahora gano entre 600 y hasta 2 mil pesos al día gracias al acompañamiento de Heifer, que cambió mi vida, porque he aprendido a poner en práctica lo que he aprendido.

Las mujeres rurales afrontan falta de oportunidades y discriminación, tienen menor acceso a la tierra, a programas de financiamiento y aprendizaje, lo que limita sus opciones para desarrollarse y mejorar su calidad de vida. El Instituto Nacional de las Mujeres refiere que 56% de las mujeres rurales se encuentra en situación de pobreza; sufren 2 de cada 3 muertes maternas y tienen en promedio 2.4 años menos de escolarización que las mujeres que viven en núcleos urbanos. Juana, así como muchas mujeres rurales, se han dedicado por años a la artesanía, jornadas agrícolas y al hogar, sin embargo, ellas han construido opciones que le permiten mantener una mejor calidad de vida al trabajar desde su hogar, producir un alimento saludable y generar ingresos para sus familias y fortalecer sus capacidades y su asociatividad al mismo tiempo.

Juana es parte de un grupo de emprendedoras que a través de una incubadora venden pollos adecuados para la postura, lo que les permite un ingreso constante bajo una cadena de valor que demanda su localidad, además, vende hijuelos de agave que ella cosecha, produce vegetales y huevo junto con sus hijas y continúa trabajando artesanías con su mamá. Según datos del INEGI del 2020, en México poco más de 13 millones de mujeres viven en entornosrurales, lo que significa el20.5% del total de mujeres mexicanas, de las cuales 938 mil trabajan en el sector primario (83.9 % en la agricultura, 13.3% ganadería, 1.1 % pesca y el 1.7 % otras actividades) y de estas el 96.7 % trabajan y realizan actividades adicionales, como son quehaceres domésticos, cuidado de otras personas, acarreo de leña y agua, trabajo comunitario, asistir a la escuela o tareas de mantenimiento de vivienda.

Juana es una de las miles de mujeres rurales que han trabajado con Heifer y que hoy inspiran a más mujeres y nuevas generaciones a afrontar sus barreras, a creer en su trabajo y capacidades para lograr sus metas al compartir conocimiento y trabajar en equipo.

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